"Soy pájaro en mano. Tú ciento volando."

Citroën.

Hoy he vuelto a ver el puto Citroën. Con el jodido taxista al lado.
Era el mismo. Yo nunca olvido una cara.

He cruzado el paso de peatones sorteando las líneas blancas.
Y me he quedado mirándolo. Me ha devuelto la mirada.
Ponía cara de no saber que había hecho para que yo estuviera enfadada.
Ha habido un momento en que casi le sonrío.
Pero no lo he hecho. Él se la llevó.

Me he sentado en la acera de enfrente.
He cruzado las piernas, por no cruzar los dedos. No hubiera hecho efecto.
Hoy no.

He pensado en su cara. Y he dejado escapar un suspiro.
Entonces he visto una pareja que se despedía.
Él intentaba retenerla, como yo aquel lunes. Y no sabía muy bien cómo.
Le ha dado dos besos. En la comisura de los labios.
De esos que saben a poco y te dejan con ganas de más.

Ella se ha subido en el coche.
Y él ha metido sus manos y sus ganas de detenerla en los bolsillos.
Ha sonreído, como el que pierde y no quiere reconocer que le duele.
Se ha quedado quieto, viendo como se alejaba.
Ella le ha sacado la lengua.

Cuando ha perdido de vista el puñetero coche, me ha mirado.
No ha hecho falta decirle nada.
¿Tienes fuego? Me ha preguntado, ignorante.
Sí, el mismo que tú. Le he contestado, imprudente.

Ha sonreído y ha sacado de la chaqueta un boleto de la once pasado.
Ha escrito algo torcido con su izquierda, y me lo ha dado.

Supongo que él también quiere acabar con ese taxista.

3 comentarios: (+add yours?)

verillo dijo...

me ha gustado un monto tu relato!!Que forma tan... de explicar una ausencia,un adiós...

Celia. dijo...

Gracias por pasarte!!!! :)

verillo dijo...

es un placer!! un saludo!!

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